Correr en Santa Fe

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Llegó la fecha del año que todos en el Equipo Toyota Team Argentina estamos esperando. El Callejero de Santa Fe es una carrera que sobresale por encima del resto en las que participamos en el año y eso se nota en el entusiasmo de todos. Y no es que nos guste porque sea un evento de esos “fáciles”, todo lo contrario. Pero la cita anual en Santa Fe tiene algo que la hace mágica, única e irrepetible, y que nadie se quiere perder.

Hablar del Callejero de Santa Fe es hablar de una carrera con historia, llena de matices y con una adecuada combinación de puntos a favor y en contra. Todo hace que sea un fin de semana muy especial.

Correr en Santa Fe, en medio de la ciudad y tan cerca del público es hacerlo en un contexto único, insuperable. El ambiente que se genera es irrepetible a lo largo del año. Para el personal de los Equipos, salir del hotel es adentrarse de lleno en un clima de fiesta, la ciudad se transforma por unos días en un autódromo y se puede sentir en cada rincón el entusiasmo por el espectáculo deportivo que está por llegar.

Correr en Santa Fe, en las calles de su ciudad, adecuadas con las medidas de seguridad necesarias, es una experiencia indescriptible para los pilotos. Aquí no hay margen para el error. Un despiste significa un golpe directo contra los muros que delimitan la pista. Por eso aquí la concentración debe ser máxima, mientras la adrenalina nos invade a todos.

Correr en Santa Fe es un desafío técnico y logístico mucho mayor que el de otras carreras. La pista obliga a una puesta a punto muy especial para lograr un buen rendimiento no solo en las curvas cerradas que tiene el trazado, sino también superando las ondulaciones propias de una calle por donde a diario circulan miles de vehículos de todo tipo. También la distribución de los boxes y su ubicación hace que el trabajo de mecánicos, ingenieros y el resto del personal del Equipo se tenga que ajustar a una condición especial, con menos comodidades que en un autódromo tradicional.

Correr en Santa Fe es, por todo lo antes dicho, único e irrepetible. Una cita obligada que cada año nos convoca para vivir una competencia diferente, que nos lleva a correr de noche y de día y que, definitivamente, nos apasiona a todos, cada temporada, como ocurre desde aquella primera vez en 2006.